Autores | Contacto
Autores: Estrella, V.,1 Piccirilli, G.,2 Quiroga, R.3
Hospital Provincial del Centenario. Urquiza 3010. Rosario (2000), Provincia de Santa Fe
- 1 Médica Dermatóloga. Jefa de Trabajos Prácticos. Cátedra de Dermatología. Cátedra de Histología y Embriología. FCM, UNR, Rosario. https://orcid.org/0009-0008-8788-3884
- 2 Médico Dermatólogo. Prof. Adjunto de la Cátedra de Dermatología. FCM, UNR, Rosario. https://orcid.org/0009-0001-5252-6771
- 3 Médico Ginecólogo y Mastólogo del Hospital Roque Sáenz Peña, Rosario. https://orcid.org/0009-0005-3553-3661
Autor encargado de recibir la correspondencia: Dra. Verónica Estrella: veronicaestrella1@yahoo.com.ar / 543415663610 / código postal: 2000
- Recibido: 7/4/2024
- Recibido 1° Corrector: 09/06/2024
- Recibido 2° corrector: 31/03/2025
- Aceptado para su Publicación: 19/10/2025
Los autores declaramos no poseer ningún tipo de conflicto de interés
Resumen | Palabras Claves
RESUMEN:
Las miasis humanas son ectoparasitosis que prevalecen en regiones boscosas tropicales. Son causadas por larvas de varias especies de moscas, capaces de afectar la piel, las cavidades corporales y heridas traumáticas, mientras que sus manifestaciones clínicas son variadas.
Esta infestación presenta una distribución mundial, con variaciones estacionales en relación con la latitud geográfica y el ciclo de vida de distintas especies de moscas. En este trabajo presentamos dos casos clínicos.
PALABRAS CLAVE: miasis cutáneas, miasis forunculoidea, parasitosis cutáneas.
ABSTRACT:
Human myiasis are ectoparasitosis that prevail I tropical forested regions, they are causes by larvae of several species of flies, capable of affecting the skin, body cavaties and traumatic wounds, while their clinical manifestations are varied.
This infestation has a worldwide distribution, with seasonal variations in relation to the geographic latitude and the life cycle of different species of flies. In this work we present two cases clinical.
KEY WORDS: cutaneous myiasis, furuncular myiasis, foruncouloid myiasis, parasitosis.
Artículo
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INTRODUCCIÓN:
La miasis (myia en griego significa mosca) es una infestación de los tejidos corporales de animales o humanos por el estadio larval de diferentes especies de moscas del orden Diptera. Pueden clasificarse, según el punto de vista biológico general, en tres tipos: a) primaria, verdadera o específica, que es provocada por especies biontófogas, cuyo ciclo larval deben desarrollarlo en el hombre o en los animales. Pertenecen a este grupo las especies Dermatobia hominis, Calitroga americana y Oestrus Ovis.
- b) Secundaria o semiespecífica, que es provocada por moscas cuyas larvas son necrobiontófogas; no son especies parasitarias sino fauna cadavérica. Sólo atacan al hombre o los animales cuando estos tienen heridas o lesiones descuidadas, infectadas o malolientes, en las que depositan sus huevos o larvas. Entre ellas se encuentran las especies Cochliomya ominivorax, Chrysomya macellaria, Wholfahrtia vigil, Sarcophaga hemorhroidalis, Phaenicia sericata, Lucilia caesar y macellaria
- c) Accidental, que es ocasionada por moscas que normalmente proliferan en la inmundicia y que, en forma ocasional, pueden depositar sus huevos en el hombre, cuando son atraídas por lesiones sucias e infectadas. Se incluyen en este grupo las especies de Musca Domestica, Stomoxys calcitrans, Fannia spp, Muscina stabulans, Eristalis tenax y otras. Causan miasis cutánea y de las cavidades, pero como las larvas fueron encontradas en las deposiciones se cree que son capaces de producir miasis entérica si se las ingiere.
En el año 2019 Hosni y colaboradores elaboran una clasificación acotada que nos parece muy clara:
Clasificación de las miasis
Hosni EM y col.1
I- Según la relación del díptero con el huésped (ecológica)
- a) Productores obligados de miasis. Los parásitos dependen del huésped para completar su ciclo de vida y normalmente parasitan sólo organismos vivos.
- b) Productores facultativos de miasis. Normalmente las larvas viven libres, pero pueden alimentarse de materia en descomposición o tejidos necróticos.
- c) Los que producen accidentalmente miasis (“falsas miasis”). Ocurren fortuitamente cuando se ingieren o inhalan larvas de vida libre.
Otros autores, como F. Francesconi F y O. Lupi,2 describen esta clasificación:
II– Según criterios anatómo-clínicos
- a) Miasis cutánea: forunculoidea, migratoria (rampante)
- b) Miasis de las heridas (traumáticas)
- c) Miasis cavitaria: la infestación recibe el nombre del órgano afectado; por ejemplo, miasis cerebral, miasis auditiva, miasis nasal y oftalmomiasis.
La especie Dermatobia hominis (mosca humana o zumbadora) ocasiona la infestación en humanos siendo nativa de América Central y del Sur.3 Es una infestación estacional, distribuida mundialmente, de prevalencia en áreas húmedas, cálidas y en época estival. Puede observarse en personas con malos hábitos higiénicos, en pacientes que tienen úlceras que han sido expuestas al aire para su mejor cicatrización y en viajeros procedentes de zonas boscosas, húmedas y cálidas que regresan de regiones tropicales del sur de México, de América Central y del Sur. Recordamos que en nuestro país la provincia más afectada es Misiones, y en los últimos tiempos se agregan regiones del norte de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe como focos epidemiológicos.
Las hembras de Dermatobia utilizan mosquitos como vectores, desovando sus huevos sobre el abdomen de estos. Cuando el portador hematófago pica a un mamífero, lo deposita en su piel. Cuando el mosquito pica a un animal o a un humano, deja los huevos; las larvas emergentes penetran en la piel, bien por la picadura del mosquito, por el folículo piloso o por la piel indemne. Las larvas viven cinco a diez semanas en la piel del huésped, luego lo abandona y en la tierra se transforma en crisálida que dará origen a la mosca adulta.4 Las larvas están vivas en el tejido subcutáneo y se aprecian como pápulas o nódulos eritematosos que se pueden confundir con un quiste inflamado o un forúnculo.
La miasis forunculoidea (D. hominis y C. anthropophaga) puede comenzar como una 1- pápula (< 0,5 cm), pruriginosa, que luego al aumentar de tamaño (uno a tres cm de diámetro) se torna en un 2- nódulo superficial, al principio, para ser luego un 3-nódulo profundo, y como es doloroso, puede semejar un forúnculo (forunculoideo), aunque esta lesión exhibe en su centro una cúspide perforada (crateriforme) denominada orificio central. En este sitio el paciente puede referir el síntoma de movimiento interno, y eventualmente observarse burbujas, pues se trata del orificio a través del cual protruyen los espiráculos respiratorios de la larva; eventualmente puede observarse una secreción de material purulento o serohemático, y la posterior formación de una costra a modo de opérculo; rodeando la lesión, por la intensa reacción inflamatoria del huésped, puede formarse una placa eritemato-edematosa, caliente y dolorosa, y en este momento los principales diagnósticos diferenciales, además de forúnculos, incluyen abscesos, quistes epidérmicos, reacción de cuerpo extraño, tungiasis y otros.
CASO CLÍNICO 1
Paciente de sexo femenino de 51 años procedente de la ciudad de Rosario, Consulta por presentar una lesión de una semana de evolución en piel de mama izquierda: un nódulo eritematoso caliente de 1,5 cm por 1,5 cm de diámetro que no picaba ni dolía a la palpación (Figura 1). A la semana comienza a aumentar de tamaño y a drenar una secreción serosa, por lo cual se le indica antibiótico vía oral por diez días (Figura 2). Al no obtener respuesta con dicha terapéutica, se indica ivermectina vía oral, dos comprimidos semanales A la dermatoscopia visualizamos un organismo móvil intradérmico, 15 días después, y puesto que la paciente manifiesta todavía la sensación de movimiento intralesional, consideramos que el tratamiento resultó no resolutivo. Decidimos entonces realizar una oclusión del orifico central con vaselina sólida, por 48 horas. Después del procedimiento se observa el drenaje espontáneo de una secreción seropurulenta, habiéndose empleado una pinza para extraer la larva (Figuras 3 y 4).
Como antecedente de jerarquía, la paciente relató haber estado de vacaciones en la selva misionera.
Con la semiología cutánea, los antecedentes epidemiológicos y la confirmación a través de la extracción y visualización de la larva, se arriba al diagnóstico de certeza de una miasis forunculoidea.

Figura 1. Placa eritematoedematosa periférica, localizada en mama. Caso nº 1



CASO CLÍNICO 2
Se presenta el caso de un paciente de 42 años de edad, sin antecedentes de jerarquía, que inicia como una pápula (por la iconografía que trae la paciente a la consulta). A los 20 días, la lesión es de aspecto tumoral y se localiza en codo (Figura 5). Como dato relevante refiere que, previo al inicio de la lesión, había realizado un viaje a la provincia de Misiones (noreste de la Argentina).

Al examen físico se constata una lesión de aspecto tumoral hiperqueratósica, de forma redondeada, de 0.5 mm de diámetro, con un orificio central a través del cual secreta un líquido oscuro verdoso. Se observa además un borde inflamatorio circundando la lesión hiperqueratósica.
Se realiza dermatoscopia de la lesión, donde se visualiza orificio central con un fondo amarillento y presencia de escaso líquido en su interior. Se aprecian también vasos dilatados en forma radial, que se interrumpen en la periferia del orificio central (Figura 6).

Se realiza una intervención quirúrgica y se constata en el interior de la tumoración la presencia de una larva que, comparada con el diámetro del orificio central, resulta de gran tamaño; para su extracción se emplea una pinza (Figura 7). En el mismo acto quirúrgico se realiza un desbridamiento a fin de mejorar la salubridad del tejido sano periférico y eliminar restos y residuos larvarios remanentes.

El material se remite para estudio histopatológico, y se realizan las correspondientes iconografías de la larva. El informe biópsico describe la presencia de la larva.
DISCUSIÓN:
Las miasis se consideran la cuarta causa de enfermedades cutáneas del viajero, siendo la forunculoidea la más prevalente.5 Se reportan casos en países hermanos, por ejemplo Ecuador, que presenta un registro importante de casos pediátricos de miasis; se puede inferir que esta edad sería causa de hospitalización para los niños que cursen esta infestación.6
Las miasis cutáneas comprenden la invasión tegumentaria y del tejido celular subcutáneo por las larvas de ciertas moscas (Dermatobia hominis, Cochliomya hominivorax, Lucila macellaria, Ahyporderma bovis, etc.).
Las miasis, desde el punto de vista clínico, pueden clasificarse en formas cutáneas, cavitarias y de las heridas.
Las miasis cutáneas comprenden tres variedades: a) forunculoidea; b) subcutánea con tumores ambulatorios; c) migratoria o lineal rampante.
La miasis forunculoidea recibe ese nombre porque su lesión característica es semejante a un forúnculo. Parasita al ser humano, y a ciertos animales mamíferos como ganado ovino, bovino, gatos, perros y conejos. Constituye el tipo de miasis más frecuente en América Central y Sur.6, 7
La Dermatobia hominis es una mosca de cabeza amarilla, de tórax marrón oscuro, con el abdomen azul metálico, que vive de preferencia en zonas boscosas y selváticas de la región neotropical. Los adultos tienen escasa sobrevida, pues sus piezas bucales están atrofiadas y viven sólo lo suficiente para la procreación.
La D. hominis hembra tiene dos estrategias para que los huevos comiencen su ciclo biológico: puede depositarlos en el follaje o capturar en vuelo insectos hematófagos de otras especies, como mosquitos o moscas picadoras, para luego adherir en ellos entre diez a cincuenta huevos. Aquellos insectos, mediante foresis (transporte), los acarrean; el ser humano adquiere la infestación cuando toma contacto con ramas u hojas infestadas, o cuando es picado por los insectos portadores. En ese momento eclosionan larvas pequeñas que se introducirán por la microherida de la succión que hizo el vector, para llegar al tejido subcutáneo. Este pequeño orificio cutáneo será mantenido e incluso ampliado por la larva a fin de exponer sus espiráculos posteriores para respirar; otras vías de acceso usadas para el ingreso larvario son los trayectos de los folículos pilosos y heridas traumáticas, tanto infectadas como estériles.
En esta localización, la larva crece y adquiere el nombre de verme macao o bicho verme. Este desarrollo larvario lleva aproximadamente de cinco a doce semanas. Al completar su maduración abandonan al huésped y se transforman en pupas que darán origen a las moscas adultas.8
La miasis forunculoidea se caracteriza por presentar nódulos o tubérculos parecidos a forúnculos, aunque de evolución menos aguda (dos a tres semanas.) Para esta época la lesión se abre y la larva sale. La mayoría de los casos es producida por la mosca Dermatobia hominis (ura), y afecta áreas expuestas como cuero cabelludo, cara, tórax, antebrazos y piernas. Las lesiones se pueden presentar como una pápula eritematosa o nódulo que aumenta de tamaño hasta alcanzar uno a tres centímetros de diámetro y que adquiere aspecto forunculoidea, con la presencia de un orificio central por donde respira la larva, que puede exudar un líquido seroso o serohemático o cubrirse por una costra. El paciente puede referir prurito, dolor o sensación de movimiento local.9
En las miasis subcutáneas con tumores ambulatorios se forman tumoraciones profundas dolorosas, que a los pocos días se atenúan y desaparecen, pero que luego reaparecen a poca distancia y con los mismos caracteres. Este proceso se repite por lo menos unas diez semanas hasta que la última tumoración se ulcera y deja salir la larva. Es muy poco frecuente.
En la miasis migratoria o lineal rampante, la larva, al emigrar bajo la piel, va dibujando los más diversos y caprichosos túneles, similares a los de la larva migrans, pero con una velocidad de avance menor y un curso más prolongado.
En las formas cavitarias, el ataque de las larvas tiene lugar, preferentemente, en la extremidad cefálica (senos paranasales, conducto auditivo externo, etc.). Las larvas, dotadas de gran voracidad, destruyen cartílagos y huesos, ocasionando lesiones mutilantes y complicaciones serias, e incluso mortales de acuerdo con la región afectada. A la perforación de huesos del cráneo suele seguir la invasión del tejido meníngeo y encefálico provocando meningitis, encefalitis y hemorragias. 2, 8, 9, 10
Las miasis de las heridas se observan en pacientes ancianos, pacientes con medicación psiquiátrica y en aquellos con malos hábitos higiénicos. Las moscas depositan sus huevos en úlceras crónicas o en heridas por quemaduras. Las larvas cavan en la piel de estos pacientes verdaderas cavernas, alimentándose de tejidos en descomposición. 8, 10
Para realizar el diagnóstico de esta entidad es importante considerar las manifestaciones clínicas, la noción de foco epidemiológico, los hábitos del paciente y la localización geográfica. Se confirma con la visualización y la extracción de las larvas.
En algunas situaciones se puede solicitar como estudio complementario una ecografía de partes blandas, que puede aportar información útil.
Cabe destacar que, en nuestros pacientes, la clínica y el antecedente de su viaje a la selva misionera nos permiten pensar y realizar diagnósticos diferenciales, y arribar a la conclusión de que estamos frente a una miasis forunculoide.
Dentro de los diagnósticos diferenciales se deben considerar procesos como forúnculo, absceso, quiste epidérmico inflamado roto, reacción por cuerpo extraño, tungiasis, reacción por picaduras, larva migrans.
El tratamiento para la miasis forunculoide consiste en ocluir el orificio del nódulo forunculoide con vaselina sólida, parafina líquida, fomentos con albahaca, pasta de tabaco, grasa de tocino, cinta adhesiva, éter o tolueno, entre otros, con la finalidad de sofocar a la larva aeróbica y proceder a su extracción mecánica con pinzas cuando salga a la superficie, por lo general treinta minutos a tres horas después de la aplicación.11 Otra técnica consiste en inyectar lidocaína debajo de la larva. La presión puede forzar su salida a través del orificio. La larva se observa como un gusano húmedo, blanco, en forma de saco con espículas negras circulares, y mide alrededor de diez a quince milímetros. Es importante retirar o extraer toda la larva, ya que en caso de extracción incompleta puede ocurrir una infección. Sólo hay una larva por lesión. Puede usarse la cauterización con electrocoagulación, con nieve carbónica o con criocirugía en el lugar donde se sospecha que se halla la larva. Luego se indican compresas antisépticas y antibióticos si hubiera sobreinfección bacteriana. Las lesiones de larga data se drenan quirúrgicamente.9, 10
En todos los casos de miasis se debe considerar la revisión del calendario de vacunación en relación con la vacuna antitetánica, e interrogar si el paciente tiene el esquema completo, ya que esta enfermedad puede ser puerta de entrada para el tétanos.12, 13
Como tratamiento oral está indicado la ivermectina 0,2 mg/kg en una toma única o repetir la dosis a la semana.14
CONCLUSIONES
Se presentaron dos casos clínicos de miasis forunculoide, muy poco frecuente en la ciudad de Rosario, que nos permitieron realizar los distintos diagnósticos diferenciales. Cabe destacar la importancia del antecedente epidemiológico de viaje a zonas húmedas y cálidas como nuestra selva misionera. La correlación clínico- epidemiológica es fundamental para arribar al diagnóstico certero e implementar el tratamiento adecuado. Es de destacar y sugerir a los médicos que estén alerta por la posibilidad de la existencia de casos de la infestación, digamos, “autóctonos”.
Referencias
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