Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico

Hypereosinophilic syndrome associated with peripheral T-cell lymphoma

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Autores: Spinelli Javiela1, Amoreo María Eugenia2, Bernardo Mariana Emilia3, Ivanov Mara Lorena4, Mancinelli María Clara5

1 Médica residente de dermatología del Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios, La Plata, Argentina. ORCID 0009-0005-9000-4981

2 Médica dermatóloga, jefa de residentes de dermatología del Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios, La Plata, Argentina. ORCID 0009-0006-0040-4306

3 Médica dermatóloga, médica de planta del servicio de dermatología del Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios, La Plata, Argentina. ORCID 0009-0000-3540-1400

4 Médica dermatóloga, jefa de servicio de dermatología del Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios, La Plata, Argentina. ORCID 0009-0007-7732-2605

5 Médica dermatóloga, médica de planta del servicio de dermatología del Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos San Juan de Dios, La Plata, Argentina. ORCID 0000-0003-4184-152X

Autor responsable: Spinelli Javiela, calle 50 n° 1395, La Plata
CP: 1900
Teléfono: 299-4214398
javielaspinelli@gmail.com

Recibido: 08/04/2025
Recibido 1° corrector: 18/10/2025
Recibido 2° corrector: 30/11/2025
Aceptado para su Publicación:
17/05/2026

Los autores declaramos no poseer ningún tipo de conflicto de interés

Resumen | Palabras Claves

RESUMEN: 

Presentamos el caso clínico de un paciente masculino de 61 años, sin antecedentes patológicos salvo tabaquismo, según refiere en cesación tabáquica, que consulta por dermatosis pruriginosa de 10 años de evolución, asociada a disnea importante y parestesias en miembros inferiores.

Se realiza un laboratorio general en el que se evidencia hipereosinofilia, al igual que en el informe histopatológico de la biopsia cutánea. En el contexto de un síndrome hipereosinofílico, se realizan múltiples exámenes complementarios con el fin de arribar al diagnóstico etiológico y para evaluar el posible daño de órgano blanco. Finalmente, se diagnostica Linfoma no Hodgkin de células T periférico (LNH T periférico) tipo NOS, siendo el síndrome hipereosinofílico reactivo a dicho cuadro.

PALABRAS CLAVE: dermatosis pruriginosa, síndrome hipereosinofílico, linfoma no Hodgkin de células T periférico tipo NOS.

ABSTRACT: 

We present the case of a 61-year-old male patient with no significant past medical history except for smoking, which he reported as having stopped, who presented with a 10-year history of pruritic dermatosis associated with significant dyspnea and paresthesia in his lower extremities.

General laboratory tests revealed hypereosinophilia, which was also confirmed in the histopathological report of the skin biopsy. Given the presence of hypereosinophilic syndrome, multiple complementary tests were performed to arrive at an etiological diagnosis and to evaluate potential target organ damage. Ultimately, a diagnosis of peripheral T-cell non-Hodgkin’s lymphoma (Peripheral T-Cell NHL) of the NOS type was made, with the hypereosinophilic syndrome being reactive to this condition.

KEY WORDS: pruritic dermatosis, hypereosinophilic syndrome, no hodgkin peripheral T-cell lymphoma type NOS.

Artículo

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INTRODUCCIÓN:

El síndrome hipereosinofílico (SHE) corresponde a un grupo heterogéneo de trastornos poco frecuentes, caracterizados por una marcada y persistente eosinofilia en la sangre periférica y/o en los tejidos. Esta patología puede manifestar afectación multiorgánica, potencialmente grave, con alta tasa de mortalidad.1,2

Se observa un amplio espectro de manifestaciones cutáneo-mucosas y, dado que la piel es generalmente uno de los territorios más afectados, será nuestra principal guía para sospechar esta patología.3

El SHE constituye una de las formas de presentación de enfermedades oncohematológicas, como los linfomas no Hodgkin (LNH), por lo que es fundamental realizar un plan de estudio sistemático para poder descartar sus múltiples diagnósticos diferenciales.

Caso clínico:

Presentamos el caso clínico de un paciente masculino de 61 años de edad, oriundo de la ciudad de Guernica, provincia de Buenos Aires, sin antecedentes personales patológicos, salvo tabaquismo, si bien se encuentra en cesación tabáquica. Consulta al servicio de guardia por presentar una disnea categorizada como clase funcional III-IV, de un mes de evolución, y una dermatosis generalizada, muy pruriginosa, de diez años de evolución, acompañado en los miembros inferiores de síntomas compatibles con parestesias.

Refiere haber consultado en múltiples ocasiones a diferentes facultativos y haber sido tratado con corticoides sistémicos y antihistamínicos, con escasa respuesta.

Al examen físico presenta una erupción papular generalizada intensamente pruriginosa (Figura 1), múltiples excoriaciones y costras hemáticas, asociado a placas eritemato-violáceas infiltradas en dorso y nódulos marrón-violáceos (Figuras 2, 3 y 4). Además, se evidencian adenomegalias inguinales de consistencia duro-pétreas y marcada pérdida de peso; el paciente refiere astenia, adinamia y parestesias en miembros inferiores.

Se plantearon como diagnósticos diferenciales escabiosis, prurigo nodular, dermatitis atópica, urticaria vasculitis y linfoma cutáneo primario de linfocitos T, por lo que se solicitaron laboratorio general con serologías virales (VHB, VHC, HIV), frotis de sangre periférica y biopsia cutánea en sacabocados para estudio histopatológico de la placa infiltrada en dorso.

Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 1: Pápulas eritematosas con erosiones y costras hemáticas en el rostro
Figura 1: Pápulas eritematosas con erosiones y costras hemáticas en el rostro
Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 2: Se asocian placas eritematovioláceas con costras hemáticas en el dorso
Figura 2: Se asocian placas eritematovioláceas con costras hemáticas en el dorso
Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 3: Presencia de numerosas pápulas y nódulos de color marrón-violáceo
Figura 3: Presencia de numerosas pápulas y nódulos de color marrón-violáceo
Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 4: Adenomegalia inguinal
Figura 4: Adenomegalia inguinal

Como resultados positivos de la analítica sanguínea se observa leucocitosis con eosinofilia marcada del 69 % (36087 cel/mcl), pero sin evidencia de reacción leucoeritroblástica ni expresión de células inmaduras, e IgE 8466 UI/ml.

En el estudio anatomopatológico con tinción de hematoxilina y eosina (H&E) se informa epidermis, dermis papilar y reticular con intensos infiltrados mononucleares y abundantes eosinófilos, dispuestos en nódulos perivasculares, se observa la eosinofilia dispersa en toda la dermis (Figuras 5 y 6).

Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 5: H&E,100 X. Epidermis y dermis con denso infiltrado inflamatorio
Figura 5: H&E,100 X. Epidermis y dermis con denso infiltrado inflamatorio
Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 6: H&E,400 X. Infiltrado compuesto por células mononucleares y abundantes eosinófilos, dispuestos en nódulos perivasculares
Figura 6: H&E,400 X. Infiltrado compuesto por células mononucleares y abundantes eosinófilos, dispuestos en nódulos perivasculares

En el contexto de síndrome hipereosinofílico, se decide solicitar coproparasitológico seriado y Test de Graham, perfil reumatológico, anticuerpos para celiaquía y cultivo microbiológico cutáneo. Resultó todo dentro de los parámetros normales.

Para evaluar la afectación de órganos blanco, se solicita tomografía axial computarizada (TAC) de encéfalo, tórax, abdomen y pelvis con doble contraste, en la que se observan el parénquima pulmonar alterado y múltiples adenomegalias mediastinales, hiliares, axilares, retroperitoneales, mesentéricas, pelvianas e inguinales. Los ejes cortos de las de tamaño mayor oscilaban entre 14 a 17 mm, mientras que en encéfalo no se observaban alteraciones patológicas.

Es evaluado por servicios de neumonología y neurología, con diagnóstico de neumonía eosinofílica grave y polineuropatía sensitiva dolorosa, respectivamente, mientras que el examen cardiológico se encuentra dentro de los parámetros normales.

Para estudiar las eosinofilias clonales, se realiza una biopsia de la médula ósea. El material obtenido es destinado tanto para la técnica de citometría de flujo como para los estudios histopatológicos. Se observan displasia de megacariocitos y marcada eosinofilia sin evidencia de displasia de la serie granulocítica, pero por la escasa cantidad de células displásicas no es posible realizar el inmunofenotipo. Debido a esto, se biopsia una adenomegalia inguinal, donde se observa una población de células linfoides de mediano y pequeño tamaño en patrón difuso, que comprometen la totalidad de la arquitectura, y acompañada de abundantes eosinófilos, plasmocitos y macrófagos, CD20, CD10, BCL-6, BCL-2 y CD23: expresión habitual; CD3 positivo intenso y difuso en zonas interfoliculares, CD5 positivo intenso en zona interfolicular, CD7 positivo suave, CD30 aisladas células positivas, CD45 positivo difuso, GATA 3 positivo, CD15, CD56, Alk1 (p80) y Granzima B negativo, Ki 67: 45 %, relación CD4/CD8: 4:1.

Se interpretan el cuadro morfológico y el perfil de inmunohistoquímica vinculable con un linfoma de células T periférico NOS, correspondiendo el cuadro clínico cutáneo a una hipereosinofilia reactiva a dicho proceso.

Se instaura tratamiento quimioterápico con ciclofosfamida, clorhidrato de doxorrubicina, sulfato de vincristina y prednisona (protocolo CHOP), con esquema mensual. El paciente cumplió un total de 6 ciclos de quimioterapia, con seguimiento clínico, por imágenes (TAC, PET) y analítica sanguínea, con excelente respuesta cutánea (Figuras 7 y 8) y sistémica, con normalización de eosinofilia periférica. Se destaca como única secuela mononeuritis múltiple, en seguimiento y tratamiento por servicio de neurología.

Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 7: Luego del primer ciclo de esquema quimioterápico CHOP
Figura 7: Luego del primer ciclo de esquema quimioterápico CHOP
Síndrome hipereosinofílico asociado a linfoma T periférico Figura 8: Luego del primer ciclo de esquema quimioterápico CHOP
Figura 8: Luego del primer ciclo de esquema quimioterápico CHOP

Discusión:

Basándonos en el caso clínico presentado, podemos objetivar que la presencia de un cuadro de hipereosinofilia representa un desafío diagnóstico, teniendo en cuenta la diversidad de etiologías posibles, muy diferentes entre sí, tanto en pronóstico como en tratamiento.1 Por ello, se propone una sistemática de estudio a seguir frente a dicha patología, enfocándonos en las tres categorías principales de SHE: primario/clonal, secundario/reactivo e idiopático.

Ante el diagnóstico presuntivo, lo primero a realizar es constatar la hipereosinofilia, por lo que se requiere de un laboratorio general con hemograma y fórmula leucocitaria. Según la bibliografía, aquella debería constatarse en seis meses, pero muchas veces el cuadro del paciente no permite esa demora. Además, podemos apoyarnos en otros estudios que marquen el daño del órgano blanco secundario al aumento de eosinófilos, como la piel, donde estos pueden visualizarse en alza al realizar un estudio anatomopatológico, como fue el caso de nuestro paciente.1,4

Los sistemas y aparatos más afectados por la actividad eosinofílica constante, además del sistema tegumentario (piel y anexos), son el sistema nervioso, el tracto gastrointestinal (principalmente, compromiso hepático) y los aparatos respiratorio y circulatorio. Es imprescindible su evaluación por las especialidades correspondientes.5,6

Realizado el diagnóstico de SHE debemos, entonces, discernir entre primario y secundario; este último es la causa más frecuente. Por lo tanto, se solicitará punción-biopsia de médula ósea para evaluar clonalidad eosinofílica, incluyendo estudio de inmunofenotipo, y si la misma resulta positiva, estaremos frente a un cuadro de SHE primario. Cabe destacar, en este punto, la importancia del estudio FISH (Hibridización Fluorescente in situ) o RT-PCR para la detección de FIP1L1-PDGFRA; en nuestro caso no se pudo realizar por falta de disponibilidad.1,7,10

En cuanto al SHE secundario, debemos descartar sus principales causas, entre ellas parasitosis, micosis, celiaquía, asma/alergia, vasculitis, fármacos, enfermedades reumatológicas y neoplasias. Dentro de estas últimas, se encuentran los LNH, ya que los eosinófilos no son clonales. De lo expuesto, se infieren los estudios necesarios a solicitar, dependiendo de nuestras principales sospechas diagnósticas y de los antecedentes personales y familiares del paciente.1,4

El último caso, SHE idiopático, constituye un diagnóstico por exclusión de las anteriores categorías.1,4

Resulta interesante proponer, como interrogante, la idea de qué surge primero en los casos de SHE relacionados con neoplasias no clonales (SHE reactivos), como lo fue en nuestro paciente. Podemos pensar que cuando se presentan dermatosis inflamatorias de tantos años de evolución, diez años en nuestro caso, la hipereosinofilia sostenida en el tiempo puede derivar en una neoplasia, como resultado de un proceso inflamatorio crónico. Por otro lado, también existe la posibilidad de que la hipereosinofilia sea secundaria a un proceso oncológico, a consecuencia de la síntesis de citocinas eosinofilopoyéticas.8,9 

Conclusión:

El interés del caso es presentar una patología poco frecuente, subdiagnosticada, compleja por sus múltiples posibilidades etiológicas y la probabilidad de compromiso sistémico, destacando la relevancia del trabajo interdisciplinario.

Con el fin de esclarecer la sistemática de estudio, se propone un algoritmo diagnóstico a seguir frente a casos de síndrome hipereosinofílico.

De lo expuesto se desprende la necesidad y relevancia del seguimiento a largo plazo de estos pacientes, ya que, si no presentan una neoplasia al momento del diagnóstico, pueden desarrollarla luego, por efecto de la actividad eosinofílica sostenida.9

Referencias

REFERENCIAS:

  1. Fishman LA, Pavlove MJ. Síndrome hipereosinofílico. 2007; 11 (3): 220-242. Es /LILACS/ ID: lil-547268
  2. Plötz SG, Hüttig B, Aigner B, Merkel C, Brockow K, Akdis C et al. Clinical overview of cutaneous features in hypereosinophilic syndrome. Curr Allergy Asthma Rep. abril de 2012; 12 (2): 85-98. Doi: 10.1007/s11882-012-0241-z
  3. Leiferman KM, Gleich GJ, Peters MS. Dermatologic manifestations of the hypereosinophilic syndromes. Immunol Allergy Clin North Am. agosto de 2007; 27 (3): 415-441. Doi: 10.1016/j.iac2007.07.009.PMID: 1786885.
  4. Bolognia JL, Schaffer JV, Cerroni L. Dermatología 4ta ed. Madrid.España: ELSEVIER. 2019; 447-451.
  5. Long C, Scott JL, Flamm A. The dermatologic and histologic spectrum of hypereosinophilic syndrome. JAAD Case Rep. septiembre de 2023; 39: 21-25. Doi 10.1016/j.jdcr.2023.06.020. PMID 37560139; PMCID: PMC 10407024.
  6. Looman KIM, Nuver ME, Korevaar TIM, Guillen SS. Hypereosinophilic syndrome with multiorgan involvement: an interdisciplinary work-up. BMJ Case Rep. 4 de febrero de 2021; 14 (2): 1-5: e240243. Doi: 10.1136/bcr-2020-240243. PMID: 33541953; PMCID: PMC 7868273.
  7. Meruelo Ruano M, González Romero N, Lobato Izagirre A, Gainza Apraiz I. Síndrome hipereosinofílico y linfoma de células T, ¿quién va primero? Actas Dermosifiliogr. 1 de octubre de 2023; 114 (9): 835-836. Doi: 10.1016/ j.ad.2022.05.034.
  8. Roufosse F, Cogan E, Goldman M. Lymphocytic variant hypereosinophilic syndromes. Immunol Allergy Clin North Am. agosto de 2007; 27 (3): 389-413. Doi: 10.1016 / j.iac .2007.07.002 PMID: 17868856.
  9. Hu Z, Wang W, Thakral B, Chen Z, Estrov Z, Bueso-Ramos CE et al. Lymphocytic variant of hypereosinophilic syndrome: A report of seven cases from a single institution. Cytometry B Clin Cytom. mayo de 2021; 100: 352-360. Doi: 10.1002/ cyto.b.21874.Epub2020Mar11.PMID: 32157815

 

 

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