María Cristina Kien – In memoriam (1951-2013)

La Patología y la Dermatopatología acaban de lamentar, la pérdida de uno de sus miembros más ilustres, ocurrida el 23 de Julio de 2013.

María Cristina Kien nació el 19 de Febrero de 1951, en la ciudad de Buenos Aires. Su padre ocupaba un cargo jerárquico en la empresa textil SudAmTex, con filiales fabriles en Colonia de Sacramento -Uruguay- y Caracas -Venezuela-, por lo que parte de su infancia y adolescencia transcurrió en dichos lugares. Cursó sus estudios terciarios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, concurriendo desde entonces como alumna del Hospital de Clínicas “José de San Martín”; siempre se quejaba de la obligación en dicha institución para las estudiantes de concurrir con faldas, estando prohibidos para ellas el uso de pantalones… Con una gran ductilidad para los idiomas (hablaba inglés y francés a la perfección), hizo la residencia en Patología en el “Jackson Memorial Hospital”  – de Miami -, incluyendo un “Fellowship” en Patología Hemolinfoide. A fines de los años 70 vuelve a Buenos Aires y asume el cargo de Instructora de Residentes, en la Segunda Cátedra de Patología y en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, previa rotación en Dermatopatología en el Hospital “José María Ramos Mejía” con el Prof. Dr. José G. Casas, con quien comienza a colaborar en su práctica diaria en un lazo que perduraría por décadas. En 1981, asume el cargo de Jefa de la Sección Dermatopatología en el Hospital “Dr. Cosme Argerich”, lugar donde -como residente- tuve el honor de conocerla y ser su alumno y en el que además recibiría y formaría a infinidad de residentes de Patología y Dermatología, provenientes de distintos puntos de la Argentina y del resto del continente. Quienes tuvimos el honor de aprender de ella, la recordamos como una mujer íntegra, recta, que brindaba todos sus conocimientos sin esconder nada, extremadamente exigente (en especial con aquellos de los que más esperaba, en el más puro sentido “Ackermaniano”). Cris era una purista de la lengua, no aceptaba errores de ortografía y cuando detectaba alguno, los hacía notorios “sin anestesia”, de manera de no volver a repetirlos. Siempre prefirió la compañía de sus residentes y concurrentes, en especial en los numerosos congresos y conferencias donde participaba, invitándonos a comer y no permitiendo que paguemos un centavo – siendo en muchos casos mesas de diez a quince médicos jóvenes de “bajo perfil económico”-. Nunca rechazó las consultas ad-honorem que le derivaran muchos de los patólogos que habían rotado con ella (y también de los que no lo eran). Ella dedicó toda su vida al trabajo, donde se destacó como dermatopatóloga, dejando trascender un gran conocimiento en patología quirúrgica (que muy pocos llegamos a descubrir y aprovechar). Cris deja una huella imborrable en la memoria, de quienes compartimos con ella esta parte de nuestras historias, como maestros, colegas y discípulos.
Descansa en paz.

Dr. Gabriel Casas
Prof. Dr. José G. Casas

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